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Amb motiu del 400 aniversari de la primera edició de la primera part de la immortal novel·la de Cervantes, Manuel Llanas Pont, professor de la Universitat de Vic » i secretari de la nostra associació, va fer una conferència sobre "Els episodis catalans del Quixot" que va tenir lloc el 30 d'abril de 2005 a l'Equipament de Promoció Econòmica i Cultural de Caldes d'Estrac.
El conferenciant va dissertar sobre la relació de Cervantes amb Barcelona i sobre la transcendència dels capítols de la novel·la localitzats a Catalunya, pocs però decisius des de molts punts de vista. Enriquia la xerrada la projecció, simultània i comentada, d'imatges digitals, bona part de les quals podeu consultar en aquesta pàgina web al costat d'algunes fotografies de la sessió.
Breu reportatge gràfic de l'acte
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| Manuel Llanas en un moment de la conferència. A la dreta, imatge de la portada de l'edició princeps de la primera part del Quixot (1605) |
Aspecte de la sala
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Imatges projectades en el transcurs de la conferència
Els episodis barcelonins del Quixot
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Vista de Barcelona des del mar. Anònim (cap
a 1790)
(Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona) |
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Portades de les primeres edicions de la primera (1605) i de la segona part (1615),
totes dues impreses a Madrid per Juan de la Cuesta. (Biblioteca de Catalunya)
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| Portada de la primera edició conjunta de les dues parts, apareguda a Barcelona el 1617 (Biblioteca de Catalunya) |
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Croquis traçat per Martí de Riquer
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| Segons la tradició, aquesta casa, situada al número 2 del passeig de Colom, és la que va habitar Cervantes a Barcelona |
Situació de la casa de Cervantes
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Segona part, capítol 60
[Don Quixot i Sanxo arriben a Catalunya]
Levantóse Sancho y desvióse de aquel lugar un buen espacio; y yendo a arrimarse a otro árbol, sintió que le tocaban en la cabeza y, alzando las manos, topó con dos pies de persona. con zapatos y calzas. Tembló de miedo, acudió a otro árbol, y sucedióle lo mesmo.
Dio voces llamando a don Quijote que le favoreciese. Hízolo así don Quijote, y preguntándole qué le había sucedido y de qué tenía miedo, le respondió Sancho que todos aquellos árboles estaban llenos de pies y de piernas humanas. Tentólos don Quijote y cayó luego en la cuenta de lo que podía ser, y díjole a Sancho:
-No tienes de qué tener miedo, porque estos pies y piernas que tientas y no vees, sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados, que por aquí los suele ahorcar la justicia, cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta; por donde me doy a entender que debo de estar cerca de Barcelona.
Y así era la verdad como él lo había imaginado.
Al partir, alzaron los ojos y vieron los racimos de aquellos árboles, que eran cuerpos de bandoleros. Ya en esto amanecía, y si los muertos los habían espantado, no menos los atribularon más de cuarenta bandoleros vivos que de improviso les rodearon, diciéndoles en lengua catalana que estuviesen quedos y se detuviesen, hasta que llegase su capitán.
Hallóse don Quijote a pie, su caballo sin freno, su lanza arrimada a un árbol, y finalmente sin defensa alguna, y, así, tuvo por bien de cruzar las manos e inclinar la cabeza, guardándose para mejor sazón y coyuntura.
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El bandoler Perot Rocaguinarda (segle XVII), que inspira
el Roque Guinart del Quixot.
(Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona) |
Carrer de Perot lo Lladre, segurament relatiu a Perot
Rocaguinarda
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Segona part, capítol 60
[Rocaguinarda justifica la seva vida de bandoler davant Don Quixot]
Haciéronlo así, y quedándose solos don Quijote. Sancho y Roque. aguardaron a ver lo que los escuderos traían, y en este entretanto dijo Roque. a don Quijote:
- Nueva manera de vida le debe de parecer al señor don Quijote la nuestra, nuevas aventuras, nuevos sucesos, y todos peligrosos; y no me maravillo que así le parezca. porque realmente le confieso que no hay modo de vivir más inquieto ni más sobresaltado que el nuestro. A mí me han puesto en él no sé qué deseos de venganza, que tienen fuerza de turbar los más sosegados corazones. Yo de mi natural soy compasivo y bienintencionado, pero, como tengo dicho, el querer vengarme de un agravio que se me hizo, así da con todas mis buenas inclinaciones en tierra, que persevero en este estado, a despecho y pesar de lo que entiendo; y como un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado, hanse eslabonado las venganzas de manera que no solo las mías, pero las ajenas tomo a mi cargo. Pero Dios es servido de que, aunque me veo en la mitad del laberinto de mis confusiones. no pierdo la esperanza de salir dél a puerto seguro.
Admirado quedó don Quijote de oír hablar a Roque tan buenas y concertadas razones; porque él se pensaba que entre los de oficios semejantes de robar, matar y saltear no podía haber alguno que tuviese buen discurso.
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Galera entrant al port de Barcelona (al fons vaixells
mercants, quasi tots tartanes)
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Segona part, capítol 61
[Don Quixot i Sanxo arriben a Barcelona i veuen el mar per primera vegada]
Tendieron don Quijote y Sancho la vista por todas partes: Vieron el mar, hasta entonces, dellos no visto; parecióles espaciosísimo y largo, harto más que las lagunasde Ruidera que en la Mancha habían visto; vieron las galeras que estaban en la playa,las cuuales, abatiendo las tiendas,se descubrieron llenas de flámulas y gallardetes que tremolaban al viento y besaban y barrían el agua; dentro sonaban clarines, trompetas y chirimías, que cerca y lejos llenaban el aire de suaves y belicosos acentos.
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| Els protagonistes de la novel·la passejant pel carrer de l'Espaseria. Al fons, Santa Maria del Mar (Original de Gustave Doré) |
Carrer de l'Espaseria
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| El Quixot entrant a Barcelona per un dels seus portals (Original de Tomàs Padró) |
Segona part, capítol 62
[Passejant per la ciutat, els protagonistas topen amb una impremta]
Diole gana a don Quijote de pasear la ciudad a la llana y a pie, temiendo que si iba a caballo le habían de perseguir los mochachos, y, así, él y Sancho, con otros dos criados que don Antonio le dio, salieron a pasearse. Sucedió, pues, que yendo por una calle alzó los ojos don Quijote y vio escrito sobre una
puerta, con letras muy grandes: "Aquí se imprimen libros», de lo que sé contentó mucho, porque hasta entonces no había visto emprenta alguna y deseaba saber cómo fuese. Entró dentro, con todo su acompañamiento; y vio tirar en una parte, corregir en otra, componer en esta, enmendar en aquella, y, finalmente, toda aqella máquina que en las emprentas grandes se muestra. Llegábase don Quijote a un cajón y preguntaba qué era aquello que allí se hacía; dábanle cuenta los oficiales; admirábase y pasaba adelante. Llegó en esto a uno y preguntóle qué era lo que hacía.
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| Façana del número 14 del carrer barceloni del Call, seu de la impremta dels Sebastià Cormellas pare i fill visitada per Don Quixot. | Impremta de Sebastià Cormellas (Call, 14-16) |
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Placa commemorativa instal·lada amb motiu del
Cinquè
Congrés Nacional d'Arts Gràfiques de 1966 |
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Detall del gravat d'Anthonius van Wingaerde de la
ciutat de Barcelona el 1563
(Museu Albertina de Viena) |
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Lloc on fou vençut Don Quixot pel cavaller
de la
Blanca Luna |
Segona part, capítol 64
[El cavaller de la Blanca Luna desafia i venç Don Quixot,
que es veu obligat a tornar a casa]
Insigne caballero. y jamás como se debe alabado don Quijote de la Mancha. yo soy el Caballero de la Blanca Luna , cuyas inauditas hazañas quizá te le habrán traído a la memoria. Vengo a contender contigo y a probar la fuerza de tus brazos, en razón de hacerte conocer y confesar que mi dama, sea quien fuere; es sin comparación más hermosa que tu Dulcinea del Toboso: la cual verdad si tú la confiesas de llano en llano, escusarás tu muerte y el trabajo que yo he de tomar en dártela, y si tú peleares y yo te venciere, no quiero otra satisfacción sino que, dejando las armas y absteniéndote de buscar: aventuras, te recojas y retires a tu lugar por tiempo de un año, donde has de vivir sin echar mano a la espada, en paz tranquila y en Provechoso sosiego, porque así conviene al aumento de, tu hacienda y a la salvación de tu alma; y si tú me vencieres, quedará a tu discreción mi cabeza y tuyos los despojos , de mis armas y caballo, y pasará a la tuya la fama de mis hazañas. Mira lo que te está mejor y respóndeme luego, porque. hoy todo el día traigo de término para despachar este negocio.
Don Quijote quedó suspenso y atónito, así de la arrogancia del Caballero de la Blanca Luna como de la causa por que le desafiaba, y con reposo y ademán severo le respondió:
-Caballero de la Blanca Luna , cuyas hazañas hasta agora no han llegado a mi noticia, yo osaré jurar que jamás habéis visto a la ilustre Dulcinea, qué, si visto la hubiérades, yo sé que procurárades no poneros en esta demanda, porque su vista os desengañara de que no ha habido ni puede , haber belleza que con la suya comparar se pueda; así, no diciéndoos que mentís, sino que no acertáis en lo propuesto, con las condiciones que habéis referido aceto vuestro desafío, y luego, porque no se pase el día que traéis determinado, y solo exceto de las condiciones la de que se pase a mí la fama de vuestras hazañas, porque no sé cuáles ni qué tales sean: con las mías me contento, tales cuales ellas son. Tomad, pues, la parte del campo que quisiéredes, que yo haré lo mesmo, y a quien Dios se la diere, San Pedro se la bendiga.
[...]
... volvieron entrambos a un mesmo punto las riendas a sus caballos, y como era más ligero el de la Blanca Luna , llegó a don Quijote a dos tercios andados de la carrera, y allí le encontró con tan poderosa fuerza, sin tocarle con la lanza (que la levantó al parecer a propósito), que dio con Rocinante y con don Quijote por el suelo una peligrosa caída. Fue luego. sobre él y poniéndole la lanza sobre la visera, le dijo
- Vencido sois, caballero, y aun muerto, si no confesáis las condiciones de nuestro, desafío.
Don Quijote, molido y aturdido, sin alzarse la visera, como si hablara dentro de una tumba, con voz debilitada y enferma, dijo:
-Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo y yo el más desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad. Aprieta, caballero, la lanza y quítame la vida; pues me has quitado la honra.
[...]
Levantaron a don Quijote, descubriéronle el rostro y hallándole sin color y trasudando. Rocinante, de puro malparado, no se pudo mover por entonces. Sancho, todo triste, todo apesarado, no sabía qué decirse ni qué hacerse: parecíale que todo aquel suceso pasaba en sueños y que toda aquella máquina era cosa de encantamento.
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Última visió de don Quixot de la ciutat
de Barcelona
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Segona part, capítol 65
[El Quixot marxa de Barcelona i reflexiona]
Al salir de Barcelona volvió Don Quijote á mirar el sitio donde habia caido, y dijo: aquí fue Troya, aqui mi desdicha, y no mi cobardia se llevó mis alcanzadas glorias; aqui usó la fortuna conmigo de sus vueltas y revueltas, aquí se escurecieron mis hazañas; aquí finalmente cayó mi ventura para jamás levantarse.
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Don Quixot, derrotat, marxa cap a casa
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[...]
... que cada uno es artífice de su ventura. Yo lo he sido de la mía, pero no con la prudencia necesaria, y así me ha salido al gallarín mis presunciones, pues debiera pensar que al poderoso grandor del caballo del de la Blanca Luna no podía resistir la flaqueza de Rocinante. Atrevime en fin, hice lo que pude, derribáronme, y aunque perdí la honra, no perdí ni puedo perder la virtud de cumplir mi palabra.
La popularitat de Don Quixot
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| De la popularitat de Don Quixot a Barcelona, n'és testimoni aquesta auca que venien els cecs. Impressió de Bertran i Altés. (Biblioteca de Catalunya) |
Il·lustracions: Arts i lletres
El Quixot i Barcelona » (Museu d'Història de la Ciutat)
Glòria Tarín
Arxiu Arts i lletres
Webs interessants:
Portal IV Centenario Don Quijote de la Mancha » (Biblioteca de Autor Miguel de Cervantes)
Edicio facsimil del Quixot. Edició d'Antonio Bergnes i Cia. (Barcelona 1839) » (Biblioteca de Catalunya)




















